En medio de la fuerte sequía que atraviesa la vereda Papagalá, en Saldaña, los chicalás volvieron a florecer tras las lluvias registradas durante los
En medio de la fuerte sequía que atraviesa la vereda Papagalá, en Saldaña, los chicalás volvieron a florecer tras las lluvias registradas durante los últimos días.
Sus flores amarillas dieron un nuevo aspecto al paisaje rural y se convirtieron en una imagen de esperanza para un territorio afectado por la falta de agua.
Aunque esta floración no significa que la sequía haya terminado, ofrece una escena alentadora en medio de las dificultades que enfrenta la zona.

